El señor de los cuervos

A lo largo de este viaje, con el aliento de la muerte siempre pegado al cogote, a veces seco y frío como el viento de las estepas, otras tibio y deseado como ese beso último que traspasa la pasión y la razón, ése beso que quizá se produzca en el último instante y sin duda se llevará la vida como tributo. A lo largo de este viaje, decía, ha cambiado. Su propia metamorfosis le provoca una interpretación del mundo completamente distinta, casi inhumana. La mayoría de cosas que creía importantes en su vida ya no lo son; las riquezas, el reconocimiento o las ansiadas aventuras las ve ahora vanas y huecas. Hasta ese conocimiento tan buscado en otro tiempo le parece, después de filtrado, una carga inútil en su mayoría. La sabiduría no está fuera. Ahora lo sabe.
Ni siquiera el amor… ésa vibración que te llega con tus mismas frecuencias, que te desnuda indefenso ante el otro, que te produce ese cambio inexplicable tan inquietante, esa dulce tortura que no te deja vivir pero te da vida al mismo tiempo… le parece ahora un juego de niños. Quizá porque se necesite compartir lo aprendido, o puede que sea por llenar ese hueco tan humano que todos paseamos por ahí, que nos deja incompletos sumergiéndonos en esta búsqueda constante y casi siempre estéril por encontrar fuera ése vital complemento que quizá no sepamos sacar del interior de nosotros mismos, si es que está, y que nos haría ser completos, desiguales y perfectos.

Aunque a veces le habría gustado no despertar solo. Tener algo sobre lo que enroscarse en la cama, despacio, como una suave y cálida serpiente explorando cada recoveco. No, no se trataba sólo de sexo, sino de sentir su temperatura, los latidos de sus pechos vivos y desnudos contra los suyos, de que invadieran la parte yerma de su vida con un enredo de piernas, de ensueños y cariños, de una compañía cómplice y sin lastres, de ese suave olor a alientos tibios, a la dulce y vaporosa humedad de su sexo, a la vibración más allá del contacto… a meterse bajo la piel. Pero un juego de niños al fin y al cabo.